Congreso Cecil XIII “Letrúdicas” UAM-I 2012

Las mesas estudiantiles 19 y 20. Literatura mexicana, siglo XX

Los añabañiles no son violentos

Michael Yahve Pineda Moreno, UACM.

El mar o todo lo que fluye. Aproximaciones a la dimensión hipertextual en Palinuro de Fernando del Paso.

Juan Esteban Chávez Trava, Universidad de Guadalajara.

La ciudad de Culiacán en Buenos muchachos, de Élmer Mendoza

Javier Yamilt Romero Rubio, Universidad Autónoma de Sinaloa.

Lo lúdico y lo crítico en Relatos de lucha del Norte de México de Nellie Campobello.

Gabriela del Carmen Cano López, Universidad de Guanajuato.

La voz de Dios en Juan José Arreola

Luis Alfonso Aispuro Zuñiga, Universidad Autónoma de Sinaloa

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Estreno: Desorden público.

Imagen de Michael Pineda

Amigos, los invitamos al estreno de Desorden público.

En la calle nos movemos, chocamos, nos ignoramos. Vivimos en el desorden de nuestra vida cotidiana, en la que unos se trepan a otros para ascender, sin embargo, y a pesar de esa ‘necesidad asesina’, en algún momento del día, accidentalmente o no, nos relajamos, nos estiramos, nos observamos y nos amamos los unos a los otros.

Évelyne de la Chenelière

La compasión nos permite identificarnos con otros seres humanos, enfrentar a otros hombres como hombres desposeídos de todo y mirarnos con todas nuestras debilidades. Max es un actor narcisista y desempleado que, contra su voluntad, escucha los pensamientos de los demás: Un niño genio, una mujer inconforme consigo misma, otra que se esconde detrás de una enorme chamarra y el constante rechazo de su ex novia, Adriana Segura, le obligarán a mirarse en el mundo con los demás. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar para ignorarnos mutuamente? ¿Podremos ignorarnos toda la vida? Desorden público es la obra de Évelyne de la Chenelière en la que se vivirá el éxtasis de la compasión humana.

Aula Magna 1

Desorden Púbico
De Évelyn de la Chéneliere
Dirección, adaptación, y coreografías de Mónica Torres Flores
Registro fotográfico por Michael Pineda MaikaAdvance

Elenco:

Patricia Buenaventura Vázquez: Emilia, Jacqueline y madre de Max

Ángel Valencia Orozco: Max

Gabriel Cárdenas Herrera: André. Brian

Nayibe Castelo: Adriana Segura

Yael Espinosa: Una mujer, Paulina, señora llorando, abuela de
Daniel y Jocelyne

José Antonio Ortíz Pulido: Patricio y Esteban

Dafne Jiménez: Natalia

Aarón Franco: Daniel

Adán Espinosa Ojeda: Chino, policía y abuelo de Daniel

Juan Carlos León Carreño (Charly): Luís y padre de Daniel

Michael Pineda (MaikaAdvance): Ricardo

Todos: Hombre viejo, mujer vieja, personajes 1, 2, 3, 4 y asistente

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Enseres para sobrevivir

Fue quizás la suerte de lector errante que me llevó al sur de la ciudad para aprovechar un supuesto descuento de libros. Allá lejos, lejos y en plena explanada con todo y las clásicas palomas, niños lloriqueando y uno que otro comprador de ocasión y que su economía le diera chance de hacerse de un clásico o un nuevo nombre de aparador. En mi caso ya sabía ciertos títulos y uno de ellos fue Cuentos Porno para apornar la semana de nuestro colega aquí presente, contrariamente en esta ocasión no tuve que ir tan lejos: una suerte del Coyote Mayor (también errante), me trajo la más reciente entrega del autor ya conocido y grato de leerlo, una vez más.

Las historias y anécdotas que transcurren en los Enseres de supervivencia de Moreno, nos llevan a los temas recurrentes y tópicos en los jóvenes escritores como el amor: las aventuras, las supuesta compostura religiosa y la fe que uno mismo tiene al ser bohemio en la creación literaria, y la vida de verdad. La vida que hace rugir la tripa, pues la dicotomía entre ambos esta presente a lo largo de los cuentos, como el narrador nos recuerda en el cuento El andariego estelar: “La verdad es que de poeta no se gana mucho. En realidad no se gana nada y a Porfirio no se le había quitado la mala costumbre de comer”.

Al ser recurrentes y tópicos en el devenir de cierto tipo de lectores, quizás le quite merito al trabajo, pero en este caso se logra evadir la pesadumbre de los lugares comunes y frases aprendidas. Aquí el autor vierte nuevas maneras de apelar al proceso creativo y encuentra las palabras y las formas idóneas para salir avante con un cuento grato, divertido y que llevaran al lector al otro cuento, pues los personajes presentados en este libro nos acercan con los personajes cotidianos que vemos o conocemos en una biblioteca, que saludamos cuando vamos al trabajo o que vemos en la cantina vestidos de payaso, del payaso que perdió vigencia y que hace honor a su nombre artístico “Gusanito” y aunque el arte de la globoflexia, la haya olvidado por completo y sólo se dedique a realizar gusanitos mal hechos. Será el niño mocoso y pedante que exigen al personaje de moda: Bob Sponja, Y la Doña Graciela la que recuperen el motivo por el cuál se debe seguir escribiendo y retomando el tema y el personaje, pues el payaso presentado, mismo que esta fuera de temporada no conoce el idioma del niño, llevándolo al enfrentamiento que más de un lector agradecerá y obvio los personajes del cuento: “La vida es una payasada”.

Las calles y lugares en Enseres de supervivencia resultaran tan familiares, pues retornaremos a lugares de ciertas zonas conocidas del centro histórico, y si avanzamos llegaremos hasta allá al sur en el límite del estadio Azteca y los hoteles que esperan a ser escenario para ponerse al día y revivir los placeres de antaño, no dejando de lado las obligaciones del día siguiente, de la monotonía que en ocasiones la realidad nos impone como escenario y los cuentos aquí trazados, nos propone hacer a un lado.

Las limitaciones expuestas por la religión, la fe en uno mismo y sobretodo lo que en pueden llegar a imponer ciertos valores morales, también están presentes en estás páginas, porque no se puede escapar de la dichosa vida sin llevarnos un poco de esos valores o doble moral que se carga. Aquí también el autor las retoma, y aunque no habrá una gran reflexión frente al poder divino y su posible castigo, encontraremos la diversión que este causa frente al límite del deseo y placer que los personajes se enfrenta. Un ateo, un asquerosamente eteo, nos platicará como su Guadalupe lo cautivo tanto al grado de no poder superarla, pues quizás ella ante su fe embrutecida disfrutaba del placer del sexo, pero a los pocos minutos venía la culpa del pecado y que el personaje no ha dejado ir esa sensación de placer con alguien muy cercano a lo sagrado a lo prohibido y que en el mayor de los casos se vuelve más suculento.

Los dieciséis cuentos que nos presenta el autor, serán bien recibidos para destrenzarnos un rato de los quehacers domésticos o mejor dicho de los Enseres de supervivencia, pues con estos el autor nos recuerda lo cotidiano que se han vuelto y su uso en la vida, pero que al final del día son objeto para retomarlo y hacer invención con ellos, aunque queramos prender la televisión o perder unas cuantas horas frente a los juegos y aplicaciones de Internet. Todavía podemos retomar los enseres para sobrevivir.

Michael Yahve Pineda Moreno

UACM-Cuautepec, mayo 2012

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Presentación: Enseres de supervivencia

Invitados a la presentación del libro Enseres de supervivencia de @Hugo César Moreno, el próximo martes 08 de mayo a las 14:30 Aula Magna 1 en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Presenta el autor, Gerardo Bustamante y un servidor. No falten.

Hugo César Moreno. Mexicano, nacido en la Ciudad de México, ha colaborado en grupos culturales independientes. Actualmente es miembro del colectivo independiente NETAMORFOSIS, grupo editor de la revista cultural independiente EL CHIQUIHUITE. Sociólogo de formación, escritor por necedad y necesidad.

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Bello amor

Bello amor, bellos amantes

porque el amor no pasa

de un memorial de hombres que me amaron,

el sexo idéntico, idéntico

el ancestro conjugado,

bello y estéril, bello

porque estéril, porque destinado

al memorial de hombres que me amaron

de antes, sin después, al otro

rostro que el insomne

habitante del deseo, se consume

de belleza antes, siempre antes de los hombres,

el memorial de hombres que me amaron.

Alfredo Fressia. El memorial de hombres que me amaron. Mafia Rosa, 2012. México

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Versos: Pizarnik – Mucho más allá

Mucho más allá

 

¿Y qué si nos vamos anticipando

de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza?

 

¿Y qué?

¿Y qué me da a mí,

a mí que he perdido mi nombre,

el nombre que me era dulce sustancia

en épocas remotas, cuando yo no era yo

sino una niña engañada por su sangre?

 

¿A qué, a qué

este deshacerme, este desangrarme,

este desplumarme, este desequilibrarme

si mi realidad retrocede

como empuja por una ametralladora

y de pronto de lanza a correr,

aunque igual la alcanzan,

hasta que cae a mis pies como un ave muerta?

Quisiera hablar de la vida.

Pues esto es la vida,

este aullido, este clavarse las uñas

en el pecho, este arrancarse

la cabellera a puñados, este escupirse

a los propios ojos, sólo por decir,

sólo por ver si se puede decir:

“¿es que yo soy? ¿verdad que sí?

¿no es verdad que yo existo

y no soy la pesadilla de una bestia?”

 

Y con las manos embarradas

golpeamos a las puertas del amor.

Y con la conciencia cubierta

de sucios y hermoso velos,

pedimos por Dios.

Y con las sienes restallantes

de imbécil soberbia

tomamos de la cintura a la vida

y patentamos de soslayo a la muerte.

 

Pues esto es lo que hacemos.

Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza.

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Insoportable

Insoportable (seis versos)

Sueño insoportable en la noche,
aire imprevisto, a la hora del
camioncito que limpia la basura.

Un roce por la palma y la
culminación del estruendo por perder
mil células ahogadas en bolsitas de té.

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Abdomen

Anda, toca lentamente tu abdomen con la mano casta de tantos años de no hacerlo, ve y busca eso que comí con la garganta y las glándulas que exclamaban por absorber tu aroma. Tócalo, llévalo de arriba a abajo, llévalo con fuerza y al extremo. Detener el tiempo: un grito, y la mancha cargada de paz.

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Un poco de virilidad sangrienta

Como parte de la XV edición del Festival Mix México, uno de los largometrajes que se proyecta en este ciclo de cine diverso y aguerrido me atrevería a decir, es el largometraje L.A. Zombie del cineasta (recién descubierto por un servidor) Bruce LaBruce.

La historia comienza en una desolada autopista, en alguna montaña de L.A. Un chico bien portado decide ayudar a un hombre parado en medio de la autopista,  dando el famoso aventón, pero este chico, pese a no darse cuenta del aspecto que  lleva: ropa rasgada, colmillos sangrando, cuerpo ejercitado y perfecto color azul. Decide llevarlo. Los espectadores podemos deducir lo que a continuación pasará. Un rechinido de llantas y el golpe. La siguiente escena este chico bañado en sangre y con el corazón literalmente fuera de él. Nuestro amigo Zombie (François Sagat) sólo recibió uno que otro rasguño. Lo que a continuación pasará será resolver la necesidad del placer, hambre y búsqueda.

Placer, porque al igual que un ser humano este tiene necesidades del placer de la carne, en este caso, nuestro Zombie no comerá los sesos como nos han acostumbrado en más de una ocasión, respecto a los objetivos que siguen los muertos vivientes, lo que sucederá, será una situación poco normal. Con el uso del miembro “bastante viril”, logrará satisfacer su hambre. Pero esto no es todo, también el ya “muerto” revivirá para ser otro muerto viviente.

A lo largo del largometraje alguna otra aventura sexual sucederá. Nos percataremos de los “encuentro sexuales” del Zombie. Lo que atrapa en esta experiencia visual es en primer plano al uso sin limitaciones de la sangre. Después la vida sexual activa de este ser y la desesperación por encontrar algo, debido a los diferentes planos que visita. Casi al final se da cuenta de una matanza cruel y sanguinaria, le servirá para darse un gran festín.

L.A. Zombie es un largometraje fuerte y con mucho sexo, pero que sirve para la reflexión de aquellos encuentros sin protección, que se dan en circunstancias simples y que te pueden llevar a desarrollar esa búsqueda incesante del amor, placer y compañía en el primer ser vivo que veamos, nuestro protagonista lo hace únicamente con los recién fallecidos.  También el largometraje puede servir para hacer una reflexión respecto a los encuentros sexuales que se pueden tener y no llevarlos con protección, puede ser mortal. En la recta final y cansado de buscar, él llega al panteón frente a una tumba con la leyenda “Law” (ley) y comienza a cavar.

L.A Zombie (Alemania/EUA, 2010) Bruce LaBruce.

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Iguales

Sobre tierra o agua inmóvil,

altos robles, sin pinos largos,

un soplo de viento miente,

consigo un gesto de plata.

Sombra sin fosforescencia,

encuentra lo mismo a un lado,

surgido del contraste

de luces oxidadas,

e incandescencia,

en oscuros días y noches

permanecieron ambas.

Una mano alcanza la neblina,

intenta cegar el llano

con un roce, necio sin sorteo

para el humor inconsciente.

En el tiempo de las sirenas

los jaguares lerdos,

creyeron ser canarios,

ante los soplos de una luna sin fulgor

por derramar verde aliento,

hoy océano, un  cáliz, ¿cuántas gotas?

Un juicio al puñal grabado

en la corteza de encino,

sin guiños, ni savia,

sólo una defensa,

para el canario rugiente

encima del trastorno,

ante la hebra tras hembra

del ala finita.

Otro mar, otra vez arena

y el epicentro del extraño rumbo,

sujeto a la jaula con un ave,

presa del holograma felino,

sin tomar nota, ni llave,

encontró una chapa rota

la cárcel y dos iguales.

mai 011 – Yh

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